El efecto Niemeyer

El presidente de la Diputación de Castellón, el controvertido Carlos Fabra, ha inaugurado en presencia del presidente de la generalitat valenciana Camps el aeropuerto sin aviones y sin que sus instalaciones aún estén en funcionamiento; Carlos Fabra, al igual que el presidente del Principado Vicente Alvarez Areces, no volverá a presentarse a las elecciones del próximo 22 de mayo pero, al igual que la mayoría de los políticos que no repetirán, quiere pasar a la posterioridad cortando la cinta inaugural de proyectos que han impulsado pero que aún no están terminados y, por tanto, al servicio del ciudadano. En Asturias tenemos un  buen montón de ejemplos comenzando por la presentación en tramos del nuevo hospital general, incluido el instituto de silicosis al que aún falta amueblar. Y es que Vicente Alvarez Areces se está despidiendo del Principado en olor de multitud, tras doce años de gestión al frente del mismo, con una frenética actividad de visitas e inauguraciones non natas que hace, es la verdad, obscurecer la campaña de su partido, el PSOE, y del candidato del mismo Javier Fernández que para no ser eclipsado por la inauguración del centro cultural Niemeyer en Avilés se ha ido a Hispanoamérica a visitar los centros asturianos en busca del voto del emigrante.

No me equivoco si les digo que el centro cultural Niemeyer es la niña bonita del presidente Alvarez Areces que apoyó desde un principio la idea propuesta por el entonces director de la Fundación Príncipe de Asturias Graciano García que logró del centenario arquitecto brasileño, premio Príncipe de Asturias, Oscar Niemeyer que cediera gratis el proyecto arquitectónico de este centro cultural que se levanta junto a la ría avilesina y como desafío cultural a la industria de Arcelor Mittal, antigua ENSIDESA. Naturalmente que la alcaldesa de la Villa del Adelantado Pilar Varela, y los avilesinos en general, están encantados con el mismo que va a suponer, sin duda alguna, una revitalización de la tercera población de Asturias. Avilés, un concejo pequeño pero puntero en el tema industrial,  ha visto como en los últimos años perdía población, estando hoy por debajo de los cien mil habitantes, como consecuencia de la reestructuración siderúrgica. El centro cultural Niemeyer, una combinación de capital público y privado a través de una fundación, y muy bien lanzado por su director Natalio Grueso, ex subdirector general de la Fundación Príncipe de Asturias, es ya toda una referencia de la Asturias cultural, incluso por encima de la propia Laboral de Gijón, otra de las apuestas de Vicente Alvarez Areces, en la que se han producido bandazos en su programación, siendo el más polémico el surgido en septiembre pasado con el desembarco de José Luis Moreno, afortunadamente ya desaparecido de la programación de la misma.

La Laboral, el centro cultural Niemeyer y el apunto de inaugurarse palacio de congresos diseñado por Calatrava en Oviedo, constituyen un triángulo en la llamada «y» asturiana que ha de contribuir a partir de ahora a una decidida potenciación del turismo. Avilés, pese al peso de la presencia industrial, siempre tuvo una intensa actividad cultural, especialmente en los campos de la música y el teatro que, como digo, con el Niemeyer va a subir muchos enteros. Mantener una programación adecuada en el mismo es el gran reto que sus dirigentes tienen sabiendo que a partir del 22 de mayo, pase lo que pase, Vicente Alvarez Areces ya no estará al frente del ejecutivo regional aunque es muy posible que Pilar Varela y su candidatura se beneficien en las urnas del efecto Niemeyer y puedan repetir al frente del ayuntamiento avilesino otros cuatro años. Pronto saldremos de dudas.

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One Response to “El efecto Niemeyer”

  1. Jose Luis Poyal dice:

    Nuestro querido presidente ha perdido la brújula o ha hecho caso a algun perverso asesor.Perpetuarse en el Niemeyer se parece mucho a la postura de algunos cuasi satrapas -Espero que rectifique por que Tini tiene otros méritos suficientes para no caer en esa cacicada estúpida.

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