El mitin de Mario Conde

Mientras al hotel de la Reconquista iban llegando los miembros de la asamblea general de Cajastur que tumbaron la fusión fría con sus colegas de la CAM, un repeinado Mario Conde, como no podía ser menos, salía del mismo con paso firme para ir al complejo comercial de las Salesas a firmar libros de su última obra «Días de gloria». Los sindicaleros que estaban con pancartas protestando a la entrada la llegada de los directivos de la caja de ahorros asturiana se confundieron quizás al verle aún en su porte restos del gran banquero que fue y se metieron también con él, pero Mario Conde tiene mucha cintura -los años de cárcel dan poso para torear situaciones adversas- y rápidamente se los metió en el bolsillo. Firmar firmó un montó de libros en El Corte Inglés hasta el punto que me fijé que llevaba una venda en su muñeca derecha aunque a lo mejor es de jugar al squasch. En el salón de actos del Centro Asturiano en el monte Naranco, lleno a reventar. Mucha más gente, incluso, que cuando el sociólogo Amando de Miguel presentó su último libro con preámbulo de Francisco Alvarez-Cascos en persona. En esta ocasión el presentador fue el propio presidente del Centro Asturiano de Oviedo Alfredo Canteli en su tiempo a las órdenes de Mario Conde cuando este era presidente de Banesto. Mucho ex empleado de aquel banco entre el público así como empresarios que siguieron arropando al ex banquero en la cena. Serafín Abilio Martínez, presidente de la patronal de la construcción, los hermanos Roces, Luis Serrador, Tino Goncesco, Ignacio García Rodríguez, Pepe Castro, Agustín de Luis, todo un forofo de este personaje, el constructor Manuel Meleiro, Javier Batalla, Pepe Velasco, Antonio Gómez Oviedo, el ex concejal José María del Viso, el psicoesteta Ramiro Fernández, etc.

Mario Conde lleva reflejado en su rostro el sufrimiento de su etapa de presidiario o, mejor, de las consecuencias de haber sido desposeído en su momento de un gran poder en este país, así como del fallecimiento de su primera esposa, Lourdes, sobre la que nos confesó que ayer cumpliría años así como también se emocionó con el recuerdo de su buen amigo el asturiano Vicente Figaredo; pese a todo he encontrado a Mario Conde con dominio de la escena, mitinero y preparando, estoy seguro, su desembarco en política lo que puede ocurrir dentro de un año en las elecciones generales a través de la Fundación Cívico Social que está dando a conocer. Casado otra vez -creo que su segunda esposa es abogada- vive en Orense y su influencia debe ser grande porque hasta el Centro Asturiano llegó el presidente de la Diputación de aquella provincia gallega y destacado dirigente del PP José Luis Baltar fundiéndose ambos en un abrazo. Y el ex banquero, que creo que se dedica ahora en plan industrial a cultivar la planta sabila que produce el aloe vera que tantos consumidores tiene en todo el mundo por sus propiedades curativas y regenerativas de las células de la piel, nos dio un mitin en condiciones pidiendo, tras un detallado repaso a la sociedad actual comenzando por sus dirigentes -en el poder y en la oposición-, que iniciemos una reconquista en nosotros mismos rompiendo el estado temeroso y alicaído en que se encuentra el ciudadano español. Como acto cultural, así hay que entenderlo, Alfredo Canteli se ha apuntado otro tanto con la conferencia de Mario Conde. Esta la dio de pie, insisto, con gran dominio de la escena.

Poco antes de comenzar a escuchar al ex banquero me suena el teléfono y es el ex concejal del ayuntamiento de  Oviedo José Suárez Arias-Cachero a quien creía recién regresado de China pero no, él mismo me lo explica. Estuvo desaparecido, por así decirlo, en los Estados Unidos y en Londres ya que desde principios de mes ha asumido la dirección de una empresa consultora americana para el sur de Europa (España, Italia y Portugal). Aunque este nuevo cargo profesional le obligará a viajar mucho el ex concejal continuará por el momento residiendo en Oviedo y echando una mano en lo que pueda a su admirado Francisco Alvarez-Cascos. Un nuevo cargo profesional que compatibilizará con el de miembro del consejo de administración del grupo Inmark, uno de cuyos propietarios es también Jorge Valdano. Precisamente cuando surgió la crisis de Suárez Arias-Cachero en el ayuntamiento de Oviedo por su decidido partidismo a favor del ex ministro de Fomento al grupo Inmark llegaron una serie de anónimos poniéndole a caldo. «Para mi -me dice el ex concejal- esta nueva aventura profesional no resta un ápice de mi compromiso con el cambio que representa Alvarez-Cascos para lo que yo siempre llamé este pequeño pero viejo país nuestro que se llama Asturias». También me dice Suárez Arias-Cachero que su participación en el proyecto, hoy ya espléndida realidad, del edificio para audiovisuales que el ayuntamiento ha construido en el polígono de Olloniego es una de las cosas que más se siente orgulloso de su periodo de concejal ovetense. En fin, Suárez Arias-Cachero ha tenido la suficiente capacidad para pasar con normalidad de la política de nuevo a la vida profesional, de lo que me alegro.

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