Otoño en Málaga

Doy la bienvenida al otoño en Málaga, que es un tierra estupenda y en la que además hay muchos asturianos. Ello me privará estar el próximo martes en la toma de posesión de Lalo Azcona como nuevo presidente del Consejo Social de la Universidad de Oviedo.  Este blog dió la exclusiva hace dos semanas -uno tiene su pequeña vanidad-. Me parece muy bueno el fichaje que ha hecho el presidente del Principado de este comunicador y empresario asturiano que seguro hará que los lazos entre la sociedad y el mundo empresarial y nuestra principal institución docente sean más sólidos y productivos. Continúo siendo secretario de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Universidad de Oviedo de la que el empresario Luis Tejuca es presidente y el profesor de Derecho ya jubilado Juan Ramón Coronas, tesorero. Ellos si estarán presentes en el acto con un rector, Vicente Gotor, cada vez más preocupado por la deriva económica  de la institución como consecuencia de los recortes de su financiador, el Principado.

En esta zona del sur ciertamente no se ve la alegría de otros años aunque continúan viniendo ingleses, jubilados o matrimonios jóvenes con niños aún en edad no escolarizable, algún francés despistado y algo de turismo nacional del interior.  Me doy un garbeo de Puerto Banús a Marbella en catamarán. A la estrella de la costa del sol se la nota  baja, como tantas cosas en este país. En la avenida del Duque de Ahumada, la que bordea la playa, me cobran 5 euros (800 de las antiguas pesetas) por un vermouth. En venganza no le doy al barman  la fórmula secreta del vermouth de Ubaldo García en La Paloma. Es todo un espectáculo ver a los tops mantas colocar sus improvisados puestos para levantarlos en cuanto aparace un policía local quien al fin y al cabo hace la vista gorda mirando para otro lado. Esto con Jesús Gil no pasaba aunque con Julian Muñoz seguro que sí.

Málaga y sus  bonitos pueblos sigue con urbanizaciones a medio terminar y el pulso de la construcción, como en Asturias, se nota muy débil, solo hay que ver la ausencia de gruas. Muchos inmuebles en venta o alquiler y, desde luego, ningun jeque árabe a la vista. Ni el del Málaga Club de Fútbol que por vez primera en muchos es el orgullo de la citada ciudad andaluza  por delante del equipo de baloncesto Unicaja.

Los pocos días que aún me quedan por aquí los aprovecharé no solo para hacer turismo sino también para tomar unas manzanillas con asturianos como Ataulfo, de la Pastelería Asturias, Manolo Cosmen, cuyo hotel en San Pedro de Alcçantara le va viento en popa, Angel Fernández Noriega, desde hace años mano derecha del presidente de Unicaja Braulio Medel, y con Pepe Morata que aunque andaluz vivió años en Oviedo y es hermano del investigador Ginés Morata, premio Príncipe de Asturias de Investigación. Debo también pasar a conocer el Cafe Livre, que Tino el de Tapia de Casariego ha montado en el centro de la ciudad. Por supuesto que acudir al Centro Asturiano de Málaga en Torremolinos es visita obligada. Florentino Martínez Roces, su presidente y de Langreanos en el Mundo, celebró el Día de Asturias por todo lo alto dedicado en esta ocasión al concejo de Mieres.

No se si será por las arremetidas del presidente de la Generalitat Artur Mas contra la unidad de Estado pero cada día veo más banderas españolas en balcones y establecimientos de esta bella provincia andaluza. El alcalde de Málaga, que es del PP, va de un lado a otro de la ciudad, con más de 600.000 habitantes, en moto. Eso es aplicar recortes de verdad.

 

 

 

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One Response to “Otoño en Málaga”

  1. yo dice:

    …. es verdad que su viaje, hotel incluido, se lo han pagado Vaquero por el galardón a Bueño? a donde llevó en diciembre a comer a la señora Sanjurjo

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