Un patrimonio que cuidar

Uno de los más importantes bienes culturales de Asturias es su patrimonio del que ni desde el punto de vista público ni privado viene haciéndose la conservación debida hasta el punto de que varias joyas arquitectónicas, comenzando por el inigualable pre románico, necesitan de más atenciones. Importantes mansiones de familias de abolengo, palacios y castillos, se encuentran en muchos casos en un estado de abandono que da lástima no contribuyendo precisamente al lucimiento de nuestra querida Asturias. Hay edificios emblemáticos, caso del castillo sito en Soto del Barco, dominando la desembocadura del Nalón, con unas vistas preciosas y en su día núcleo de una población a cuya sombra creció San Juan de la Arena. Su propiedad desde hace años busca comprador para el mismo pero no es fácil. Me consta que hace meses estuvo interesado en el mismo un jeque árabe pero al final no se llegó a un acuerdo. Otro palacio emblemático es el del Rebollí­n o de los Llanes, sito en Noreña y propiedad de la familia Urí­a. El insigne cronista Juan Uria Ri­u tiró mucho por él; ahora, ya fallecido, sus descendientes han decidido ponerlo a la venta lo que dado los tiempos que corren no será nada fácil ya que ademas hay que hacer en el una importante inversión.

Sin embargo, un ejemplo positivo y de apuesta de presente y de futuro es el realizado por el empresario Chema Martínez-Noriega y su familia con el Palacio de Rubianes en la falda del Sueve, en el concejo de Piloña, un palacio convertido hoy en un moderno hotel con campo de golf, hípico, senderismo, etc. dentro del natural resort Veredales que además del palacio de Rubianes cuenta con un magnífico complejo de casas rurales en la zona de Sorribas. Es un perfecto ejemplo del aprovechamiento de una Asturias histórica y esplendorosa en un pasado ya lejano con la actualidad al servicio de turismo distinto y quizás más atractivo que lo que se ofrece en la costa del sol, por citar.

Una asignatura pendiente es la del palacio de Olloniego y el puente romano que hay a su entrada. Iniciada en época del alcalde Antonio Masip la expropiación del mismo, propiedad y municipio se enzarzaron en los tribunales por la tasación del complejo, hoy lamentablemente en completo estado de abandono que desde que Manuel Fernández de la Cera fue consejero de Cultura no se volvió a invertir en él un euro más. Junto al palacio está la carcasa de un polideportivo que nunca se terminó y hoy sirve a los jugadores del Nalón para entrenarse cuando llueve. La verdad es que merecería hacer un esfuerzo por mejorar el entorno y recuperar el castillo, como digo hoy en estado ruinoso. Claro que los recortes a los que están sometidas las distintas administraciones no permiten a estas ser operativas en estos tiempos en la conservación de nuestro patrimonio. De todas las maneras, un esfuerzo en ese sentido no estaría mal. Ah, y hago votos porque el convento de Corias (Cangas del Narcea), hoy convertido en un parador nacional y cuyas obras están a punto de finalizar, se inaugure en este 2013 recién estrenado aunque no me fío, la verdad, de lo que ocurrirá con el mismo, tal es el dislate de la red de paradores nacionales cuya empresa preside la ex de Rodrigo Rato.

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