La marcha del catalán

No cabe duda de que el cese de  Pedro Astals como consejero delegado de la Corporación Alimentaria Peñasanta, de la que la Central Lechera Asturiana es la máxima accionista, es un punto de inflexión importante en este grupo alimentario. Tan importante como cuando en su día hace veinte años Jesús Sáenz de Miera le fichó como máximo ejecutivo de la Central para poner orden en la misma entonces convertida en cierto modo en reino de taifas gobernados por sus más directos colaboradores. El fichaje de Astals provocó ronchas pero Sáenz de Miera aguanto el tirón y Astals puso orden en la casa sin preocuparse por la sociedad asturiana ni por los intereses particulares de los cooperativistas iniciando así una etapa de expansión interesante y productiva. Sin embargo Astals siempre ha tenido mala imagen en nuestra sociedad, quizás por su actitud distante y pre potente hacia los círculos populares de la misma. Su látigo impenitente a lo largo de los años fue mi admirado colega Borja Márquez, editor de «El Fielato», la publicación más influyente del oriente asturiano, y que le tenía tomada la medida, disconforme absolutamente por cómo el catalán llevaba las riendas de CAPSA. Lo cierto es que desde que Sáenz de Miera se retiró, y sobre todo a raíz de su muerte, los días de Pedro Astals estaban contados en este grupo alimentario de mayoría asturiana. El sucesor del fundador de la central lechera, Bertino Velasco, ha venido actuando con mano izquierda hasta segar la yerba al ejecutivo sin tener que enfrentarse directamente a él. Supongo que la indemnización para irse Astals será de las que hacen historia pero ha sido despedido y como buen ejecutivo catalán que es lo tendría atado y bien atado.

Por lo visto la gota de agua que colmó el vaso para su destitución fue la intención de buscar alianzas con grupos foráneos para conseguir un gran grupo nacional y competitivo alimentario a base, claro está, de perder influencia Asturias. Por contra en el seno de la Central Lechera el deseo es de fomentar más el cooperativismo y alejarse de aventuras expansivas, peligrosas además en los tiempos que vivimos. El sucesor de Astals es José Tellado, buen conocedor de la casa y sin tener una personalidad tan protagonista como la del catalán es persona seria y trabajadora. Con un campo que cada año pierde más explotaciones, especialmente lecheras, la Central y el grupo CAPSA son vitales para la economía asturiana. Quizás una de las pocas marcas industriales asturianas de las que nos podamos sentir orgullosos allende Pajares. Dicen los expertos que en Europa sobra leche -por lo visto hasta nos la traen en vagones desde Francia- pero tiene futuro la carne vacuna. Los productos fabricados con leche asturiana por la Central y CAPSA tienen una buena distribución nacional y un gran prestigio. En fin, con sus claros y sus sombras Pedro Astals ha contribuido en los últimos años a ello. Esperemos que su marcha no se note.

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One Response to “La marcha del catalán”

  1. Ignacio dice:

    Por lo visto la gota de agua que colmó el vaso para su destitución fue la intención de buscar alianzas con grupos foráneos para conseguir un gran grupo nacional y competitivo alimentario a base, claro está, de perder influencia Asturias.
    ¡A quién se le ocurre… Asturias siempre, aunque siga yéndose a la mierda a velocidad de AVE!

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