El cáncer de la deslocalización

Como vivo junto al auditorio Príncipe Felipe me tropiezo esta tarde con un elegante Blas Herrero -más gordo y con más pelo- que acude al acto de entrega de las medallas de Asturias, que no suele perderse estos xareos institucionales. El lluvioso día me hace reflexionar. Y en este día de Asturias adelantado que es hoy formulo mis deseos inmediatos. Que «la roja» gane esta noche en Finlandia, que mañana Madrid sea elegida sede de los juegos olímpicos del 2020, que de mañana en ocho días Samuel Sánchez gane en el Angliru, que este domingo Fernando Alonso lo haga en Monza y que los del G20, incluído Mariano Rajoy, se lo piensen dos veces antes de entrar a sangre y fuego en Siria, lo que no quiere decir, por supuesto, que bendiga el régimen de aquel país, aunque siempre me pregunto en que se diferencian los muertos por gases de los de bala que suman muchos más miles en distintos lugares de este loco planeta ante la indiferencia mundial.

Supongo que la intervención de Javier Fernández será mas de los mismo pero, lamentablemente, la actualidad asturiana registra hoy dos dolorosas noticias que afectan a nuestro depauperado mundo industrial. De golpe y porrazo el tsunami de la deslocalización golpea Gijón y los norteamericanos comunican el cierre de la factoría de la multinacional norteamericana Tenneco que por lo visto gana dinero. Tienen otras dos en España -País Vasco y Valencia- pero, ya se sabe, Asturias no pinta ni en bastos. Creo que el peculiar arzobispo que tenemos Jesús Sanz Montes debería provocar rogativas en los templos asturianos para que no se le ocurra cualquier día al indio Mittal levantar las instalaciones siderúrgicas de la antigua y añorada ENSIDESA e irse para el Congo belga. Al paso que vamos no nos va a proteger ni la estatua de Pelayo en Covadonga realizada en 1964 por el escultor Eduardo Zaragoza. Y con Tenneco echa también el cierre las minas que el grupo Coto Minero del Cantábrico tiene en el suroccidente asturiano, propiedad de Victorino Alonso que bien podía haberse quedado en Léon y no venir a Asturias hace años comenzado por hacerse con la propiedad de Hullasa de Teverga para cerrarla, es su estilo, al poco tiempo.

Lo que son las cosas de la vida, las entradas que el Principado distribuyó entre las fuerzas vivas para el acto de esta tarde en el auditorio llevan el logo de Cajastur. Más coña para celebrar un acto de reafirmación regional, imposible. Supongo que al final el gobierno asturiano viajará en su momento a Toledo para visitar la exposición sobre El Greco que están financiando los impositores de Cajastur a través de Liberbank. Este año, como ya viene ocurriendo en los últimos, el acto institucional no contará con un concierto en su segunda parte. Con el partido de «la roja» en Finlandia no quedaría a escucharlo ni el director regional de Deportes José Ramón Tuero del Prado. Ya saben que hay gente que piensan que pueden ser abducidas; yo creo, por el contrario, que los asturianos pensamos, y con razón, que podemos ser deslocalizados en cualquier momento. El barco se hunde pero como en el Titanic la orquesta toca el «Asturias, patria querida» con gaita y tambor y un culín a la salud de los cien mil parados que tenemos.

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3 Responses to “El cáncer de la deslocalización”

  1. velino dice:

    Habrá que ir a tu artículo:»La importancia de vivir en Hevia» para ver el articulo sobre el dia de las medalas que escribi y por error propio quedó colgado en ese articulo.Los de la «cuenca» lo agradecerán

  2. velino dice:

    Me piden que hable de Linares y sus amistades.verboten queridos.
    Yo mismo me considero un amigo suyo,leal y espero que el mío,pero alternamos en distintos lugares.
    A veces y solo a veces coíncidimos en esa calle de «los Avellanos» donde reside próximo.

  3. Cero dice:

    Estimado Ávila, la escultura es de Gerardo Zaragoza, no Eduardo.
    Saludos

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