Canto a la hipocresía

Unos vienen y otros se van. Al despacho oficial me refiero. Javier Fernández se ha reintegrado, de lo que de verdad me alegro, a su despacho como presidente del Principado; el alcalde de Mieres, mi  buen amigo Aníbal Vázquez deja el suyo temporalmente por enfermedad. La diabetes y el colesterol es lo que tienen, o te cuidas o te tumban.

Un colega me llama comentándome lo de la parafernalia en torno a la muerte de Adolfo Suárez: «Todo un canto a la hipocresía humana». Tiene razón, muchos de los que en su día le defenestraron y le tiraron a la yugular ahora se rasgan las vestiduras por su fallecimiento, Su Majestad el Rey incluido, pero así de cínica es la vida. Mi colega Joaquín del Río que edita ahora el digital «Astures» me cita el lunes en el Molino Viejo de Gijón para participar en una mesa, cuadrada que no redonda, sobre el legado de Adolfo Suárez. No faltaré, por supuesto. Ayer mismo estuve en los estudios de Zebrastur en Tudela de Agüeria participando sobre la figura del padre de la transición en la tertulia de la TPA en la que coincidí con Antonio Checa, Adolfo Bharte Aza, el citado Joaquín del Río y Chus Pedro de Nuberu con el que hacía tiempo que no coincidía pero al que desde hace más de 40 años que conozco y aprecio. Chus Pedro se autodefine como independiente de la izquierda plural lo que a su edad me produce envidia. Junto con el televisivo Geno Cuesta me habla de un nuevo programa en la TPA que pondrán en marcha el próximo mes y que se titulará «Como era aquella que decía…» y al que me invitan a uno de los primeros sobre historia de nuestras infraestructuras en la que Chus Pedro cantará «No hay carretera sin barro» -¿Lo captan?- y en el que intervendrá el mejor especialista en temas marítimos de nuestro país, el piloñés Rafael Lobeto, ex director general de la Marina Mercante.

Chus Pedro, que tiene memoria de elefante, le recuerda al doctor Bharte Aza cuando fue paciente suyo en 1980 por un tema de alergias. Como yo no me quedo atrás le recuerdo al cantautor cuando le conocí en el congreso de la ruptura comunista en Perlora cuando Vicente Alvarez Areces se marchó del partido comunista con 113 colegas entre los que estaban José Trotega, Luisma y otros más tras fracasar las gestiones de Azcárate, Sánchez Montero y Jaime Ballesteros que la dirección central envió a Asturias para evitar la ruptura. Y es que la transición española está llena de situaciones interesantes.

Volviendo a la figura de Adolfo Suárez me queda en la retina la figura de los tres ex presidentes juntos, de negro y aparentemente cariacontecidos, Felipe González, Jose María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero posando junto al féretro en el Congreso. Solo Adolfo Suárez podría haberlo conseguido. Otro detalle, tan semejante y justificado despliegue por su muerte es capitalizado por Mariano Rajoy que La Moncloa ha siso la encargada de organizar los actos: Exaltación de la patria, de la transición, de la unión en torno a una figura que nucleó España huyendo de separatismos y rupturas. Otro dato curioso, pese a los excelentes reportajes que las cadenas nacionales de televisión han realizado sobre Adolfo Suárez apenas han tenido audiencia. Vamos, que no interesó al público. Yo que tengo hijos mayores y nietos que no hablan castellano me pregunto que se enseña sobre Adolfo Suárez y la transición española en los libros de texto. Joaquín del Río que es bastante más joven que un servidor me comenta que apenas los libros de texto traen una estampa del ex presidente del primer gobierno de la democracia. Así nos luce el pelo. No me extraña que los peluqueros pidan que se les rebaje el IVA.

 

 

 

 

 

 

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4 Responses to “Canto a la hipocresía”

  1. R. Mera dice:

    Comparto de la A a la Z

  2. argemiro dice:

    Ayer, en la cuatro o en la sexta, que las confundo (¿por qué será, decía aquélla), escuché al ínclito Zapatero unos comentarios que me pondrían los pelos de punta si los tuviera. Así se explica en desastre al que abocó a España este ser frívolo e irresponsable. Decía él que (lo entrecomillo por que es casi textual) «un gobernante tiene que arriesgar; si sale mal, salió, pero hay que arriesgar»… Y seguía de este tenor. Aquí en Asturias le habrían dicho: chaval, los experimentos con gaseosa. O sea, que un gobernante, que tiene la responsabilidad nada menos que de un país, tiene que arriesgar «y si sale mal, salió»… Total, está jugando con vidas y haciendas ajenas. Un gobernante tiene que andar con pies de plomo, pues un país no es una broma, como debe pensar este mequetrefe. ¿Cómo pudo llegar semejante tal a gobernante de España? Un mono con una navaja de afeitar es inofensivo a lado del leonés.

  3. Mario dice:

    Pero que tendrá que ver las discrepancias políticas o no políticas de aquella época con Adolfo Suárez, a que esas personas lamenten profudamente su fallecimiento, ¿ porque es hipocresía ?, para no ser hipócritas, ¿ que tenían que alegrarse ?.
    Claro que hubo personajes que le pusieron zancadillas a todo trapo a Adolfo Suárez e incluso críticas exacerbadas, ¡¡ pero hombre !! de eso a llamarlos hipócritas porque lamenten su fallecimiento y reconozcan la labor en positivo de la transcendencia de Adolfo Suárez en que en este pais haya libertad, pues va un cacho.
    ¡¡ Creo yo eh !!, es mi opinión.

  4. Mario dice:

    Por cierto como van a interesar los reportajes de las televisiones tras su fallecimiento si el propio Viernes después de la rueda de prensa de el hijo de Adolfo Suárez estuvieron poniendo casi los mismos reportajes el Viernes, el Sábado y el propio Domingo, todo esto antes de morir. Ver los mismos reportajes durante 4 dias seguidos pues como que cansa un poco y la gente pues a darle al zapping, normal.

    Y ya que se habla de hipocresía quiero desde aquí resaltar el comportamiento de Álvarez Cascos ante el achuchón del Presidente del Gobierno Asturiano, un comportamiento de 10 no, si no de 100, chapó para Álvarez Cascos. No por esto habría que llamarle hipócrita, una cosa es las discrepancias políticas y otra la salud de las personas.

    A ver si de una vez y por todas se va humanizando aunque sea un poco la política y los políticos y dejamos aparte expresiones que rayan unas veces y otras entran de lleno en la soez y la violencia verbal, que en nada favorece a la convivencia entre los propios políticos y entre la ciudadanía.

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