Un ovetense ilustre

Día de verano como no podía ser menos en su jornada inaugural. Día de más tiempo de luz solar del año y festividad de San Luis Gonzaga, que al fin y al cabo es mi santo. A primera hora de la tarde manifestación pro república hasta la Junta General del Principado cuya verja quedó empapelada con papel de water. Me imagino que sus señorías estarían en la playa. Acudo al hotel de La Reconquista a saludar y departir con un buen amigo. Pero antes he de decirles mi disconformidad con la gestión que del mismo hace el grupo Meliá. Cuanto primero se vayan del Reconquista, mejor que mejor. ¿Sabían ustedes que antes de la doce del mediodía no es posible tomar un café en este mítico establecimiento de cinco estrellas ya que hasta esa hora las cafeterías permanecen cerradas?. La del Rey Casto, en los bajos por la parte de la calle Buenaventura Rodríguez, cierra además a las ocho de la tarde. Incomprensible lo que me reconocen hasta los propios empleados. Javier –me refiero al presidente del Principado- haz algo y rápido. Acudí al hotel de La Reconquista a saludar a un buen amigo y ovetense ilustre como lo vengo haciendo en los últimos años. Una de las personalidades que fue clave en la defensa de Madrid cuando la guerra civil como ayudante militar del también ovetense general Miaja y con quien se exilió posteriormente a México donde se convirtió en uno de los empresarios más importantes del país hermano. Me refiero a Fernando Rodríguez Miaja quien a sus 96 años -cumplirá uno más el próximo agosto- no ha querido perderse su tradicional y anual reencuentro con Oviedo, la ciudad de sus amores y a la que nunca olvidó.

El ingeniero Fernando Rodríguez Miaja, como digo uno de los empresarios más importantes de México, viajó a Asturias en esta ocasión en compañía de su hija, un nieto y tres bisnietos que por su edad creo que es la primera vez que conocen la ciudad natal de su bisabuelo. Fernando Rodríguez Miaja no solo fue el ayudante militar del general sino que era su sobrino y se casó con su prima, hija de José Miaja, a la que tuve el honor de conocer en Oviedo años atrás aunque lamentablemente falleció no hace mucho. Este ingeniero ovetense que vivió desde el fin de la guerra civil toda su vida como exiliado en México -su tío falleció en 1958- no había regresado a España hasta que Franco murió. Luego, no ha fallado un año. Persona de una excelente formación técnica y cultural sigue día a día el devenir de España y de Asturias. Republicano convencido vio a través de la televisión en un hotel de Madrid antes de trasladarse a Oviedo la ceremonia de proclamación de Felipe VI, feria de vanidades, deduzco por lo que charlamos, que le repatea pero en todo caso no es beligerante ni con la corona ni con el sistema actual del Estado español. Cada vez que viene a nuestra tierra que es la suya se da un garbeo hasta Colombres en cuya Casa de Indianos, fundación que preside el profesor José Luis García Delgado, están depositados varios objetos personales de su tío el general Miaja como el fajín, la pistola y otros más. En definitiva, es uno de los pocos protagonistas vivos de la guerra civil española, testigo y participe directo de la defensa de Madrid a las órdenes de su tío que frenó durante meses el avance del ejercito franquista.

Mi encuentro con él en el hotel de La Reconquista tuvo también como partícipe al abogado langreano Juan José Menéndez, autor de una biografía del general Miaja. El ingeniero Fernando Rodríguez Miaja, que fue buen amigo del general Sabino Fernández Campo, al que siempre admiró y respetó aunque no coincidieran en las ideas políticas, y al que incluso visitó en La Zarzuela, tiene desde hace años la ilusión de que el ayuntamiento de Oviedo de el nombre de una calle a José Miaja Menant. Un año logré que el entonces alcalde de Oviedo Gabino de Lorenzo le recibiera e incluso se intercambiaron regalos pero lo de la calle está en vía muerta y desconozco que opinión tiene al respecto el actual alcalde Agustín Iglesias Caunedo. Por supuesto que creo, sin duda, que el general Miaja merece una calle en su ciudad, él como defensor de la República fue militar, no político, y de gran prestigio. El año pasado su sobrino dio una conferencia al respeto en el RIDEA con toda la familia socialista al completo. En estos días que estará entre nosotros visitará Cudillero de donde son sus antepasados y explicará a sus bisnietos historias sobre Oviedo y sus gentes. Lo dicho, a sus 96 años me rindo ante este ovetense ilustre a quien el largo exilio no privó jamás del amor a su tierra.

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