La “gauche divine” ha envejecido

¡Como se nota el paso de los años!. Esta tarde en el Club de Prensa de La Nueva España me reencontré con la “gauche divine” local con motivo de la conferencia que dio el periodista ovetense afincado en Barcelona Gregorio Morán sobre el poder y la cultura para hablar, en definitiva, de su último libro que está batiendo récord de ventas: “El cura y los mandarines”, siendo el cura el que fue marido de la Duquesa de Alba, Jesús Aguirre, y mandarines los intelectuales, la mayoría de los cuales se dejan comprar, según él, por los políticos que alientan su ego y les hacen creer en influencias que no tienen.

La sala estaba llena y la “Gauche divine” es la que desde hace 35 años viene puntualmente acudiendo a las conferencias que organiza “Tribuna Ciudadana” que con éste alcanza los 1.021 actos organizados. Habrá que proponer a esta asociación cultural para “Ovetense del año”. Recuerdo aquellos tiempos en que la presidía el profesor Juan Benito Arguelles y vicepresidía José María Laso que hasta en una ocasión se ganó un bofetón de Camilo José Cela en plena calle por meterle prisa para acudir a un medio de comunicación a hablar de su conferencia. Actualmente preside “Tribuna Ciudadana” Manuel Toribio.

La “gauche divine” aquella que iba a cenar al antiguo hotel Principado para aplaudir a Alfonso Guerra o también al mismísimo Adolfo Suárez está ahora mayor, como todos nosotros. Mucha barba blanca en la sala y sombreros y gorras tapando calvas. El ex concejal de Oviedo Javier Vidal, ahora en busca de la candidatura del Partido Popular para optar a la alcaldía de Avilés, me comenta que él es el único de derechas presente en la conferencia. Puede ser. José Feito o el cantautor Avelino López desde luego no lo son. Tampoco faltó el ex eurodiputado Antonio Masip que como el pintor Manolo García Linares empieza a parecerse al perejil que está en la mayoría de los guisos que se cocinan en Asturias. Un perejil que puede atragantársele en cualquier momento al para mi desaparecido Wenceslao López. En una esquina, en primera fila, por supuesto, el periodista Xuan Cándano, editor de la revista “Atlántica XXI”, que lleva una temporada buscando desesperadamente financiación y que de no encontrarla lamentablemente pasará a mejor vida. Prometo jugar mañana a la Primitiva, que si me toca ayudaría a sacarla del bache. En otra esquina, pero detrás, otro colega, Carlos Rodríguez.

Gregorio Morán, de la cosecha ovetense del 47, fue presentado por su buen amigo Jerónimo Granda, antiguo alumno de Los Dominicos, como el propio periodista. En media hora el cantautor con el humor y la ironía que le caracterizan diseccionó el curriculum de Moran y su libro. Me confirma que un año más será la estrella del próximo carnaval en Gijón. A Gregorio Moran le conocí de guaje en la calle de San Bernabé. El y su hermano Isidoro -que bien jugaba al fútbol- habían nacido en la calle Palacio Valdés y su familia tenía una modesta tienda de comestibles en la esquina con la calle Covadonga a la que un día sí y otro también acudía mi madre a comprar las lentejas de turno. Gregorio Moran voló pronto y hasta estuvo presente en el Mayo del 68 francés, cuando era militante del Partido Comunista de España. Unos años después, como pasó a casi todos, se desencantó y recuperó su independencia. Hoy, a sus 67 años, continúa laboral e intelectualmente siendo autónomo. Como el mismo nos recordó, hablando es mucho más educado y fino que escribiendo así que en su exposición sobre la España entre 1962 y 1996, periodo que refleja en su libro de 800 páginas, estuvo contenido lo que probablemente descolocó algo al público.

“El cura y los madarines”, tras diez años de investigación y trabajo, iba a ser editado por José María Lara pero el poderoso empresario de la comunicación le pidió que suprimiera once páginas donde, entre otro, pone a caldo al asturiano Víctor García de la Concha lo que no aceptó el periodista asturiano. “Lara me dijo que eran negocios, nada personal, -me recuerda a “El Padrino” de Coppolay no lo publicó por lo que tuve que buscar otra editorial”. Gregorio Moran cuenta que Lara hizo de censor porque su editorial publica en exclusiva cada edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua que entonces dirigía Víctor de la Concha y ello suponía miles de euros en juego.

La verdad es que lo pasé muy bien esta tarde en la conferencia de Gregorio Morán. Eso sí, nada más terminar corrí al bar de enfrente para ver los goles de Neymar. No se lo que pensará Gregorio pero también son cultura.

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