Cuando vuela el carbón

Espero que lo del carbón volando sobre las playas de Gijón no sea una premonición en este inicio de la décima legislatura que reunió a la creme de la creme para asistir a la investidura de Javier Fernández como presidente de nuestra autonomía. Era lo que nos faltaba en Asturias que el carbón en vez de ser extraído de las extrañas de la tierra volase por nuestra costa.

A la toma de posesión de Javier Fernández faltamos el líder de Podemos Emilio León, por cierto, de Gijón como el senador Vicente Alvarez Areces, esta mañana muy locuaz y elegante, y un servidor por culpa en mi caso de tener que asistir al funeral por la madre de una buena amiga. El funeral fue en la parroquia del colegio de Loyola lo que me dio ocasión de visitar esa zona en la falda del monte Naranco. Vi por vez primera el esqueleto de lo que iba a ser un gran spa que por quiebra de la empresa adjudicataria ha quedado a menos de medio hacer. Estoy de acuerdo con el ayuntamiento. Hay que derribar la estructura y a otra cosa mariposa.

Volviendo a la toma de posesión de Javier Fernández, estuvieron presentes todos los que fueron presidentes de nuestra autonomía, excepto el fallecido Sergio Marqués. El hoy secretario general de Foro Asturias Francisco Alvarez-Cascos estuvo en sus manifestaciones a los medios de comunicación tan pesimista como suele ser habitual en él cuando no gobierna. Eso sí, se fotografió con Cristina Coto y los suyos para la posteridad. Ahora a disfrutar de las vacaciones.

Javier Fernández, bien arropado por Pedro Sánchez, Alfredo Pérez Rubalcaba y la ministra Ana Pastor, hizo un discurso en dos partes. La primera, dedicada a contarnos quien es él y su circunstancia, como si no lo supiéramos. Mayor y honrado, le defino. Como ingeniero que es espero que no aplique los estudios de los sexólogos que indican que los ingenieros no ven más allá del coito. Que ocurrencias tienen estos expertos en sexo teórico. Javier Fernández en la segunda parte de su intervención estuvo en la línea que le marca Pedro Sánchez, que para eso le tenía allí presente, apostando por una reforma de la Constitución para encarar el problema de la tendencia independentista catalana. O sea, lo que quiere Pedro Sánchez, esto es, una España federal. Este, que no se cansó de dar besos y apretar manos, recibió sin inmutarse una carta de manos de una de las diputadas de Podemos. Daniel Ripa tampoco acudió al acto, en la que solicitaba la colaboración del PSOE para apoyar a la llingua asturiana que ha visto como últimamente la Administración regional le ha recortado las subvenciones.

De los problemas concretos de Asturias no habló Javier Fernández a la espera, supongo, de dar a conocer el lunes su nuevo gobierno alguno de cuyos aspirantes ya se paseaban con cara de satisfacción por los pasillos de la Junta. Luego, tras el acto, en el que también Pedro Sanjurjo pidió colaboración futura ante la fragmentación surgida de las urnas el pasado mayo, autoridades, personalidades, políticos y sindicalistas se desparramaron por el centro de la ciudad llenando comercios y restaurantes. El que sí tomo rápidamente las de Villadiego fue el alcalde de Mieres Aníbal Vázquez, con un ayuntamiento en donde ha vuelto a ganar con mayoría absoluta pero que está asfixiado económicamente. Aníbal Vázquez confía en la mediación de Gaspar Llamazares para que interceda ante Javier Fernández y la Administración autonómica les abone lo que según él adeuda a la villa de Teodoro Cuesta. Claro que en el socialista Jesús Gutiérrez, ahora responsable de la gestora del PSOE en dicha localidad, no tiene lo que se dice un amigo.

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