Luces y sombras

La mano del bancario Manuel Menéndez, actual consejero delegado de Liberbank, el banco nacido a los pechos de la extinta Caja de Ahorros de Asturias y que va camino de ser absorbido por el Santander, sigue siendo alargada en el Principado de Asturias. Y es que estoy seguro no ha sido ajeno a la decisión de Javier Fernández y de su recién estrenado equipo de gobierno de otorgar el Día de Asturias la medalla de oro de nuestra autonomía a la Corporación Masaveu.

Ante todo he de decir que estoy de acuerdo con las medallas de plata para el Grupo Industrial Asturfeito, para la Real Federación Asturiana de Fútbol en su cien aniversario, para Lisardo Lombardía, asturiano y director del mítico festival intercéltico de Lorient y para la Comunidad Educativa de los Colegios Rurales Agrupados del Principado de Asturias.

Pero en cuanto a la medalla de oro para la Corporación Masaveu creo que tiene, sí, luces, pero también importantes sombras. En los últimos años ha ido despegándose de nuestra tierra con importantes desinversiones e inversiones en otros lugares de España, principalmente en Madrid, ajenos a Asturias. Incluso su actual cabeza visible, Fernando Masaveu, hace ya más de dos años que dejó de residir en Asturias y con familia incluída se fue a Lausanne (Suiza). Supongo que en todo caso, jet privado incluido, acudirá el día 5 a recoger la medalla en el auditorio Príncipe Felipe. Seguro que a los de Podemos tal distinción no les hace gracia alguna.

Empiezan a quedar lejanos los tiempos en que su antepasado Pedro Masaveu era un auténtico prócer asturiano y a su muerte, incluso, tras una batalla legal contra la comunidad de Madrid, Asturias se beneficio con obras de arte de primera línea de su herencia. Es cierto que en los últimos años el grupo industrial se vio afectado por la crisis de la construcción y por tanto con fuertes caídas en las ventas de cemento. Máquinas de la factoría de Tudela Veguín fueron trasladadas a Brasil donde se han convertido en uno de sus principales productores de cemento mientras su actuación como proveedores en la ampliación del puerto de El Musel está siendo investigada.

Debo destacar que los Masaveu son hoy los principales accionistas del Centro Médico, entidad verdaderamente modélica de la sanidad privada asturiana, ahora en fase de mejora sus instalaciones y con un cuadro médico verdaderamente de primera división. Pusieron también en marcha el Instituto contra el Cáncer (IMOMA), único en España, si bien es privado pese a que el propio Principado y la entonces potente Caja de Ahorros de Asturias con Manuel Menéndez al frente contribuyeron a su financiación.

En fin, los síntomas de la Corporación Masaveu con Asturias parecen haber ido diluyéndose con el paso del tiempo y la llegada a su cúpula de nuevas generaciones. Lejanos quedan los tiempos en que mi admirado Pedro Masaveu entendió el proyecto del periodista Graciano García e impulsó la Fundación Príncipe, hoy Princesa, de Asturias.

Las grades familias financieras que tenía Asturias han ido pasando a mejor vida, caso de los Tartiere, de los Figaredo, de los Sitges, de los Herrero de tal manera que no tenemos banca regional, si exceptuamos las voluntariosas Cajas Rurales de Asturias y Gijón. Nuestro entramado empresarial es endeble y, como es sabido, nuestra región está a la cola de España en muchos de sus parámetros socio económicos. Aunque me consta que hay problemas en la familia, Fernando Masaveu y sus hermanos son jóvenes y emprendedores y están asentados sobre una de las más importantes fortunas de Europa. El dicho que de bien nacidos es ser agradecidos es de esperar no lo olviden. Por el bien de Asturias, por supuesto.

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