Un ovetense preocupado

Empiezo a creer a mi vecino de vinos. Da igual que en Oviedo gobierne la derecha o la izquierda, el Partido Popular o el tripartito. Todo parece continuar igual y es que hoy, a las cinco de la tarde, me doy una vuelta por la calle Doctor Casal y la encuentro, desde Uría, donde la estatua en honor de Rufo, hasta las Salesas, convertida en un gran zoco de tops manta exhibiendo sus productos falsificados, principalmente bolsos y ahora, debe ser la moda, zapatillas con la marca Nike.

Y esto en el corazón de Oviedo, donde la capital tiene instalados sus comercios más prestigiosos y elegantes. Entiendo la problemática de estos emigrantes, en su mayoría residentes ilegales y vendedores sin autorización, y que además con la crisis en el día a día no logran vender como ocurría antes películas pirateadas o relojes, por citar dos productos populares. Fundamentalmente son senegaleses, personas educadas que jamás crean conflictos y que incluso se ponen colorados, lo cual es ya difícil dado su color de piel, cuando la necesidad les empuja a pedirte con la máxima discreción un euro como ayuda para poder comer, pero esta situación de unos ilegales no puede justificar ante nuestras autoridades la proliferación de la venta ilegal de productos falsificados. Creo que la sensibilidad social que muestran, al menos de boca para fuera, la consejera de Bienestar Social Pilar Varela y la vice alcaldesa Ana Taboada debe traducirse en buscar soluciones a la situación de estas personas que son emigrantes, no refugiados, pero que no deben transgredir la ley ni perjudicar a quienes la cumplen y pagan sus impuestos.

La tensión en el tripartito municipal de Oviedo se palpa. El concejal de Cultura, Roberto Sánchez Ramos, a quien es ya muy difícil de ningunear a estas alturas, ha frenado el proyecto de presupuestos elaborado por Somos recibiendo además el apoyo del alcalde Wenceslao López. Llevamos siete meses de legislatura y cambios en la ciudad apenas se han notado salvo el traslado del Belén navideño de la plaza de la Catedral a Trascorrales. Empiezo a notar el deterioro en el asfalto de muchas de nuestras calles. Por ejemplo, la de Hermanos Pidal da grima pese a haber sido reasfaltada no hace mucho.

No niego que haya voluntad de acierto en el grupo mayoritario del tripartito, que es Somos con seis concejales, pero hay que reconocer que al caerles de golpe la responsabilidad de gobernar la ciudad les ha venido un poco grande. De momento se limitan a prorrogar las concesiones privatizadas, caso del campo de golf esta misma semana. También han prorrogado el convenio con el Consorcio de Transportes del Principado por el que no entraba Oviedo hasta que Agustín Iglesias Caunedo fue alcalde y que en la práctica a los ovetenses nos supuso ver aumentado en quince céntimos el billete de TUA a cambio de muy pocas prestaciones.

El tripartito tiene la ventaja por el momento de que apenas cuenta con oposición. Los dos concejales de Ciudadanos están en cacerías menores, como lo del coche de la vice alcaldesa que se llevó la grúa, mientras el grupo popular no reacciona con un ex alcalde, Agustín Iglesias Caunedo, noqueado tras su imputación en la trama del agua.

El tripartito proyectos tiene muchos pero deberían ser más pragmáticos e ir también más unidos. Para ellos este año que comenzamos mañana, el 2016, va a ser decisivo porque habrán de resolver de manera definitiva todas esas prórrogas a que aludo. Que así sea y los ovetenses, asturianos y visitantes en general lo veamos.

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