El oro de la diputada

Finalizados los juegos olímpicos de Río reconozco que el papel de España no estuvo mal, con el mismo número de medallas que en Londres y un buen seguimiento de las distintas pruebas a través de Televisión Española pese a ciertos fallos y a una pobre transmisión de la que a lo mejor no son culpables sino los brasileños.

Los atletas que han logrado medalla, toda la expedición deportiva, son una marca de España impagable surgiendo a su vuelta los argumentos de siempre, que en nuestro deporte, salvo en el fútbol, hay mucho voluntarismo y pocas ayudas de la Administración que según declaraciones del Secretario de Estado en funciones Miguel Cardenal ha supuesto desde el año 2013 unas ayudas por valor de 200 millones de euros. Naturalmente, como tantas otras cosas en este país, la escasa cuantía se achaca a los recortes por culpa de la crisis.

Encantándome el esfuerzo y la valentía y entrega de todos nuestros deportistas me he fijado especialmente en dos. Una veterana, Ruth Beitia, y una joven, Carolina Marín. Campeonas olímpicas, entre otros muchos títulos, en dos deportes individuales. La saltadora de altura cántabra tiene 36 años y, curioso, es diputada por el Partido Popular en el parlamento cántabro. Esperemos que sus Señorías se pongan en pie aplaudiéndola el día que retorne al mismo. Como era de esperar se queja de que el presidente regional Miguel Angel Revilla ni la saluda. Revilla es campeón, aunque no olímpico, del populismo en política y gobierna en minoría en una región de derechas apoyado por el PSOE. Ciertamente siempre me ha dado la impresión de ser un poco envidiosillo y sectario pero, hay que reconocerlo, en Cantabria tiene su tirón. Como siempre este mes estuvo en el descenso internacional de piraguas en el río Sella, montera picona incluida, entregando incluso un trofeo y eso que a nuestro presidente Javier Fernández no le cae nada simpático. Lo sorprendente es lo que sobre Ruth Beitia que tiene un cierto aire a Katherine Ross en "El Graduado" me cuenta mi espía preferida, la XP XIII, estos días a causa de la incertidumbre política castigada a soportar los calores de Madrid, eso sí, a la sombra de los "leones" del Congreso. Y es que en círculos de altura del Partido Popular ha comenzado a comentarse que si Mariano Rajoy es investido como presidente y forma nuevo gobierno la atleta y universitaria cántabra, flamante medalla de oro en Río de Janeiro, podría ser nombrada ministra de Educación, Cultura y Deporte lo que sería para el partido conservador todo un puntazo cara a la renovación que necesitan si la investidura llega a buen puerto.

Otra deportista que me admira, por su tenacidad pese a su juventud y lo sensato de sus declaraciones, es la andaluza Carolina Marín. Gracias a sus espectaculares triunfos como campeona del mundo, medalla de oro en Río, etc., ha logrado, no sin grandes sacrificios, introducir el bágminton en nuestro país haciéndose incluso con portadas en los principales medios de comunicación tan reacios a la hora de dar paso a deportes emergentes. Son deportistas, ellas y el resto, modelo a seguir por nuestra juventud, más sana de lo que muchos piensan.

En esto del deporte deberían de ser nuestras universidades las rampas de lanzamiento de los futuros campeones y la Administración el motor económico necesario para que el voluntarismo pase a segundo plano. Seguro que si Ruth Beitia llega a ministra, mal que le pese a Pedro Sánchez el futuro de nuestros deportistas se encauzaría mucho mejor. Ya la veo en La Moncloa asistiendo al consejo de Ministros con la medalla de oro olímpica colgada al cuello. Además sería la única que por altura, nunca mejor dicho, podría mirar cara a cara a Felipe VI en las audiencias. Sobre la futura ministra me gustaría conocer la opinión de Albert Rivera que en Cantabria tiene como persona fuerte al popular actor Felisucu. Y es que la política tiene mucho de vodevil.

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