Fogones que se apagan

Hoy saltó la noticia a media mañana en los mentideros locales: El famoso restaurante "La Goleta" cerró sus puertas y también otro famoso, "Conrado", propiedad de la misma familia, lo hará en los próximos días. En total una veintena de puestos de trabajo que se van al garete como consecuencia principalmente de la crisis, esa que como la persistente niebla no acaba de despejarse en nuestra ciudad.

Ambos, "La Goleta" sito en la calle Covadonga, y "Conrado" en la calle Arguelles, han sido a lo largo de los últimos treinta años, por lo menos, punto de referencia de la restauración ovetense, en su momento, principalmente "Conrado", impulsado por el tinetense Conrado de quien su hijo Marcelo Conrado Antón cogió el testigo y que no hace mucho pasó a sus hijos Laura, encargada de "La Goleta", y Javier, encargado de "Conrado".

Para la hostelería de alto nivel como es el caso la crisis golpeó fuerte empezando por la eliminación de las tarjetas de empresa o de la Administración que con mucha alegría se usaron años atrás. Luego, la competencia, el envejecimiento de las plantillas y una cierta popularización en los menús en establecimientos basados en platos sencillos y llevados por matrimonios que evitan tener empleados fijos. También hay que añadir a estos factores que en las noches de domingo a jueves apenas hay ya clientes así como la pérdida de protagonismo en cuanto a congresos y eventos sociales de Oviedo. Incluso que Real Oviedo no esté desde hace años en la División de honor influye negativamente en la hostelería local.

Estos hosteleros oriundos de Tineo han luchado hasta el final, ante panorama tan desolador, poniendo sobre el tapete prestigio, excelente servicio, magnífica cocina pero inevitablemente con unos precios muy difíciles de asumir hoy por hoy por el público, dado además la competencia existente.

Probablemente pocas noticias de impacto negativo para el sector de la hostelería local haya habido como ésta en los últimos años. Recuerdo también otra similar, el cierre del restaurante "Marchica", un local de referencia situado en las calles de San Bernabé y Doctor Casal y cuyo propietario, Ramón Suárez, de Luarca, fue toda una institución en nuestra ciudad.

Por las mesas de estos dos restaurantes que hoy lamentablemente son noticia han pasado a lo largo de los años la flor y la nata de la sociedad española incluido el jefe del Estado, el pasado y el actual. En "Conrado" el recordado profesor Emilio Alarcos tuvo su tertulia y a mediodía paraban los profesionales de la Judicatura dada la cercanía de la Audiencia. Recuerdo ver por la tarde al canónigo José Franco ya jubilado echar la partida a las cartas con los amigos y al fallecido maitre, tras jubilarse, Saturnino ofrecer a Luis del Olmo la mejor merluza del Cantábrico, "de cinco estrellas, señor". No hace muchas fechas que estuve cenando en "Conrado" por última vez. Fue con motivo de la reunión del jurado para el "Ovetense del año". En cuanto a "La Goleta" todavía ayer mismo, ajeno a la tragedia, estuve tomando unos vinos con amigos de la tertulia "El Urogallo", lo que venimos haciendo un día sí y otro también desde hace años. Fueron establecimientos, primero a través de Conrado, de su hijo Marcelo Conrado Antón y luego de sus nietos, promotores de la cocina regional en su mejor exponente así como utilizaron también un toque cultural, incluso con la publicación de libros vinculados a sus establecimientos, verdaderamente digno de reconocimiento. Hoy, como digo, han entrado los dos restaurantes en concurso de acreedores. Es cierto que la vida da muchas vueltas y puede que algún día no muy lejano sus puertas vuelvan a abrirse. Me gustaría, por la familia Conrado Antón y por Oviedo.

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