Paciencia universitaria

Me informan desde Cataluña que el periodista asturiano Gregorio Morán sufrió un infarto siendo ingresado en uno de los hospitales de Barcelona. Lo siento y espero se recupere pronto. Gregorio Morán, que tiene 69 años, nació en Oviedo. Sus padres y tíos tenían una tienda de coloniales en la esquina de las calles Covadonga y Palacio Valdés. Gente maja en aquellos tiempos de la postguerra, fiaban a los vecinos entre los que se encontraba mi madre, y luego con el paso de los años fue consolidándose una buena amistad.

Gregorio Morán tiene una pluma afilada y escribe lo que se dice con mala leche periodística. Sin perder contacto con su tierra, veraneó muchos años en Colunga, su brillante carrera la hizo en Barcelona publicando cada fin de semana en "La Vanguardia" un comentario crítico sobre la actualidad política y social de nuestro país. Precisamente la pasada semana antes del infarto tuvo un rifirrafe con la dirección del prestigioso periódico del Conde Godó que quería censurar su último escrito sobre la financiación espúrea que la Generalitat quiere hacer con los medios de comunicación que le sean proclives con sus devaneos independentistas, negándose en redondo el periodista asturiano a querer arreglar a gusto del editor el artículo, lógico en un colega de la independencia y el espíritu crítico de Gregorio Morán. Salvando las distancias me recuerda a otro combativo colega asturiano, Xuan Cándano, director de la revista Atlántica XXII. En fin, espero que pronto se recupere mi colega y buen amigo y cuanto antes podamos tomar una sidra en la Gascona.

Tengo la impresión de que al rector de la Universidad de Oviedo, Santiago Martínez Granda, y a su equipo de gobierno, se le está acabando la paciencia con la actitud del Principado de Asturias, propietario desde los tiempos de Antonio Trevín como presidente de Asturias, de la principal institución docente de nuestra autonomía. Y es que enterándose por la prensa el rector magnfico y su equipo del estudio sobre necesidad de nuevas titulaciones han quedado con la boca abierta sin saber además cómo la Universidad asturiana puede financiar las nuevas titulaciones que propone el estudio encargado por el Ejecutivo regional al Consejo Social, tema sobre el que el gobierno de Javier Fernández pasa de puntillas, conocida la escasez de los recursos de nuestra autonomía y lo cicatero con que el Principado suelta los euros a la universidad además de ser una institución lamentablemente en cad&cute;a libre en cuanto a matriculación se refiere.

Tal cantidad de masters y titulaciones me sorprende en este estudio propiciado directamente por Genaro Alonso, consejero de Educación, aunque en él se margina el periodismo por su mala salida profesional. Lo lamento y creo que tenían que haber presionado el joven Colegio Profesional de Periodistas de Asturias y la Asociación de la Prensa de Oviedo. No se, la verdad, cuantos asturianos están estudiando en estos momento comunicación en una de sus tres vertientes, marketing, periodismo y audiovisuales, pero no hace mucho eran más de mil los que estudiaban con el consiguiente esfuerzo económico de sus padres en una de las muchas facultades que hay en España.

Precisamente el ovetense Jordi Rodríguez Virgili, hermano del actual director del ente RTPA, Antonio, y nieto del que fue rector de la Universidad de Oviedo, profesor Virgili Vinadé, es en la actualidad un destacado especialista en comunicación como profesor titular en la Universidad de Navarra y vicedecano de su facultad de Comunicación.

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