Un objetivo histórico

Me llega la noticia del fallecimiento del José Manuel Nebot, un fotógrafo icono de la sociedad ovetense contemporánea y que ha sido protagonista de la misma sin llegar a convertirse en un ciudadano público de la capital de Asturias, no solo por su categoría profesional como fotógrafo de la sociedad local, sino también por sus convicciones políticas como referente de la izquierda, ya en tiempos de la dictadura, a través del Partido Comunista y también como persona comprometida con el ecologismo a través de la organización Asociación Asturiana de Amigos de la Naturaleza (ANA).

Persona de recias convicciones de la izquierda asturiana siempre me atrajo su ponderada personalidad como también me ocurrió en su momento con José María Laso. Estando en las antípodas ideológicamente hablando fuimos amigos desde hace más de 50 años, unidos por nuestro amor a Oviedo, y siempre le tengo presente porque allá por los 80 el emprendedor Nebot me invitó a ser protagonista de su exposición en el Centro Comercial Salesas en la que expuso retratos de 50 ovetenses regalándome posteriormente la obra que tengo colocada en el salón de casa y en la que como en el retrato de Dorian Grey cada vez me parece estar más joven mientras la realidad me demuestra lo contrario.

Por su estudio pasó el todo Oviedo a lo largo de sus muchos años de profesión. Nunca mezcló sus convicciones políticas con su actividad profesional y con la llegada de la democracia y la legalización del Partido Comunista de su alma procurándo huir de cargos públicos aunque no evitó tener que ser concejal por el mismo en la primera corporación democrática de nuestro ayuntamiento que presidió Luis Riera.

En los últimos años el Parkinsson le afectó, limitando su movilidad, pero sin lograr vencer su animo. Creo que la última vez que nos vimos, y hablamos largo rato, fue en Trascorrales con ocasión de la presentación de un libro de otro admirado veterano de la izquierda asturiana, mi colega Lorenzo Cordero.

Desde mis ya lejanos tiempos de infancia siempre admiré a tres grandes retratistas fotográficos que tuvo Oviedo: Dolsé, Nito Cachero y José Manuel Nebot. El inexorable paso del tiempo se los ha llevado pero para muchos ovetenses continuarán presentes como protagonistas de la historia de esta ciudad tan querida y admirada.

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