La tarta del deporte en la universidad asturiana

Me llega la noticia del fallecimiento del empresario y director comercial de Tartiere Auto, Iñigo Tartiere de 53 años. Un buen amigo, mejor asturiano y persona querida en el ámbito de los servicios, principalmente en el mundo automovilístico. Su muerte, según me comentan, ha sido inesperada ya que se puso enfermo el pasado domingo y esta noche falleció sin que los especialistas médicos pudieran hacer nada por salvarle. Todos los años coincidíamos como miembros del jurado que elige al "Ovetense del año" y, por cierto, solíamos coincidir también en nuestros candidatos. Fui muy amigo de su padre, Víctor Tartiere, fundador junto con su socio Salazar, empresario vasco impenitente veraneante en Luanco, de la prestigiosa firma de automóviles que está ubicada en Lugones. Herederos de una de las sagas más importantes de la Asturias contemporánea en materia de industria, Iñigo Tartiere, realizaba una brillante labor como distribuidores del Audi y Wolksvagen entre otras marcas. Mañana, a las doce, en la iglesia de San Juan, se celebrará su funeral. Descanse en paz y un fuerte abrazo a su esposa e hijos.

Observo al rector de la Universidad Santiago García Granda muy dubitativo y combayón respecto a cómo y donde debe de implantarse el grado de deportes. Insiste en que hay que repartirlo, supongo que entre Gijón y Mieres. A Oviedo, que le den. Bueno, personalmente estoy al lado de Mieres y de su alcalde Aníbal Vázquez. La villa de Teodoro Cuesta cuenta con las instalaciones idóneas para acoger dicha especialidad. Su campus sigue desaprovechado. Además, si queremos potenciar las cuencas, ahora que el carbón es ya prácticamente un cadáver, nada mejor que apoyar este tipo de iniciativas. Si hace muchos años miles de personas salieron a la calle en manifestación contra el desmantelamiento de Fábrica de Mieres, ahora habría que volver a hacerlo en defensa del campus que pese al paso de los años no termina de coger suficiente gas.

Me encuentro con el economista José Manuel Martínez García que a sus 63 años se acaba de jubilar como empleado en Madrid de la Federación de Industria de la UGT. Nos conocemos desde los tiempos de la universidad. Persona inquieta, de firmes ideas socialistas y ugetistas, tiene las ideas claras sobre lo que hay que hacer en Asturias para que nuestra comunidad levante alguna vez cabeza. Ahora, retornado a la capital asesorará a su sindicato querido, la UGT, cuyo secretario regional, Javier Fernández Lanero, hijo del recordado dirigente del metal "Lito", le tiene en gran aprecio. La última vez que estuve con Jose Manuel Martínez fue en el restaurante Latores donde departía con la ex vicepresidenta María Teresa Martínez de la Vega. A través de él tuve ocasión de conocer a su buen amigo y admirado Nicolás Redondo Terreros, ¿Qué será de él, por cierto?, quien me recibió en el hotel Ercilla de Bilbao dándome una interesante entrevista que tuvo una gran difusión.

José Manuel Martínez opina que los sindicatos tienen que cambiar, estar más en la calle, sin alharacas falsas, eso sí, quitándose cuanto antes mejor el traje de la burocracia y el olor funcionarial. Para Lanero y los ugetistas tener a este economista avilesino a su lado puede resultarles muy positivo.

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