La hora de la verdad

Ultimo día de campaña electoral para las elecciones europeas, autonómicas y municipales del próximo domingo. Hoy celebra también su último consejo de gobierno el presidente Javier Fernández quien a sus 70 años se jubila de la política activa tras una larga y meritoria, diga lo que diga la oposición, carrera política representando al partido de su vida, el PSOE. De sus actuales consejeros creo que solo repetirá si Adrian Barbón gana, como así los indican las encuestas, la titular de Hacienda Dolores Carcedo. El de Infraestructuras Fernando Lastra ya ha tomado posesión como senador aunque por el momento Pedro Sánchez no le ha dado cargo algo de relevancia, que para eso están antes los catalanes.

Obviamente el domingo Asturias se juega para los próximos cuatro años su ya de por si negro futuro. Si tuviéramos la suerte de que los políticos cumplieran las promesas hechas en campaña esto sería, por lo menos, Silicon Valley, pero entramos en una legislatura en la que en este país cuasi federal que no está tocando vivir el Principado no tiene mucho peso por su característica de pequeña autonomía uniprovincial, su crisis demográfica, el envejecimiento de la población y la escasa natalidad, más la caída de lo que fueron sus dos pilares de prosperidad y empleo: el carbón y el acero. El primero está finiquitado gracias a unas administraciones que supieron camelar a los sindicatos con las prejubilaciones y unos gobiernos centrales y regionales, con la colaboración de los ayuntamientos, que no acertaron a relanzar la economía de las cuencas mineras aprovechando como era debido los miles de millones que sobre ellas cayeron improductivamente.

La verdad es que me dan envidia nuestros vecinos de Cantabria con su veterano líder regionalista Miguel Angel Revilla al frente. En Asturias solo vivimos pendientes de Madrid, consecuencia sin duda del peso que tuvo en nuestra tierra la empresa pública, pero los intentos del surgimiento de fuerzas regionalistas en Asturias no han dado apenas resultado. De los tiempos del Partido Asturianista que creó Xuan Xosé Sánchez Vicente al actual Foro de Francisco Alvarez-Cascos pasando por el URAS de Sergio Marqués, hay un largo y árido trecho que no frenó primero el bipartidismo del PSOE y el PP y ahora la fragmentación con la aparición de otros partidos nacionales.

En estos últimos tiempos la noticia más positiva, que al fin la veo plasmada en el BOE, es el plan de vías de Gijón tras años de parálisis. En su día en la población de más habitantes de Asturias se cometió el gran error de sacar fuera del centro sus estaciones de ferrocarril, RENFE y FEVE, en base a una operación de terrenos que nunca llegué a comprender además del llamado metro tren que, por fin, sus obras se reanudan lo que dará a al Villa de Jovellanos un impulso definitivo.

Sin embargo me temo que la legislatura que estamos a punto de iniciar estará marcada por el protagonismo catalán y por la falta de empuje asturiano. Nuestra comunidad no tiene banca propia, ni medios de comunicación, ni una clase empresarial sólida, salvo honrosas excepciones, y por supuesto políticos más acordes con la Liga 1,2,3 que con la Liga Santander.

A cortísimo plazo me preocupa en estos momentos los planes recortatorios de Arcelor Mittal para sus instalaciones de Veriña y Avilés. En el mundo siderúrgico mundial están apareciendo serios nubarrones de crisis y por lo que nos toca hace que Asturias pueda coger una neumonía de insospechadas consecuencias. Confiemos en que los doctores elegidos el domingo en las urnas europeas, autonómicas y municipales, sean capaces de atajarla.

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