La hora de los pactos

Todo el pescado político está vendido por lo que ahora y en los próximos días llega la hora de pactar para el gobierno de Asturias y la formación de nuevas corporaciones en muchos de los ayuntamientos. Sin duda ha sido el PSOE y en concreto Adrián Barbón el claro vencedor en las elecciones autonómicas. Siete partidos políticos estarán en el nuevo parlamento, el más fragmentado de las XIII legislaturas que llevamos en la aún joven democracia.

Adrián Barbón tiene a partir de ahora sobre sus hombros una gran responsabilidad, comenzando por comprometer a Pedro Sánchez y sus futuros ministros en la problemática regional que es grave. Mi espía preferida, la XPIII, me apunta que es probable que el número tres de la candidatura autonómica del PSOE, el abogado Juan Cofiño, sea el nuevo presidente de la Junta General del Principado, y la número dos, Celia Fernández, presidenta de Cruz Roja Asturias y trabajadora social del ayuntamiento de Avilés, la nueva consejera de Servicios Sociales como probablemente lo sea también de Hacienda Dolores Carcedo. Creo también que Adrián Barbón debe influir en su jefe Pedro Sánchez para que haya algún asturiano en el próximo gobierno de la nación; por ejemplo, que María Luisa Carcedo continúe como ministra de Sanidad. Quien parece descartada como ministra es Adriana Lastra que continuará con sus responsabilidad como portavoz del grupo socialista en el Congreso. Me alegro, por cierto, de que el ovetense Jonás Fernández haya salido de nuevo eurodiputado. Unos oídos asturianos en el euro parlamento siempre nos vendrán bien.

Curiosamente el Partido Popular, segunda fuerza política, ganó en las municipales de dos históricas capitales: la primera, Cangas de Onís donde el popular Jose Manuel González Castro revalidó su mandato con mayoría absoluta. Y de la que fue primera capital de Asturias a la actual, Oviedo, donde tal como se palpaba en el ambiente Alfredo Canteli ganó. Un pacto con Ciudadanos, o sea, con Ignacio Cuesta, devolverá el ayuntamiento a la derecha local. El Partido Popular que solo ha perdido diputado debe resolver cuanto antes la bicefalia existente en Asturias, entre las dos rubias, Mercedes Fernández y Teresa Mallada, que cada vez se llevan peor como quedó demostrado en la jornada electoral. El partido de Pablo Casado no puede permitirse el lujo de que cada una, con sus respectivos equipos, vaya por su lado.

El tripartito ovetense ha saltado por los aires arrastrando a Izquierda Unida que pierde su presencia en el consistorio. La jubilación de su "estrella" Roberto Sánchez Ramos "Rivi" también ha influido (lo siento por la candidata Concha Massa que me parece competente y me cae bien) y a hundido a Podemos donde Ana Taboada y Rubén Rosón van a saber a partir de ahora lo que vale un peine en la oposición.

Mérito si tiene el hasta ahora alcalde,, el socialista Wenceslao López a quien sus socios de gobierno estos cuatro años no le han beneficiado nada. Tengo la impresión que al igual que Manuela Carmena en Madrid el veterano político se irá pronto para casa. Lo mismo creo que le ocurrirá a la nueva diputada y ex alcaldesa de Gijón Carmen Moriyón. Foro no ha funcionado ni a nivel autonómico ni municipal. En Gijón la candidatura encabezada por Alvaro Muñiz fue un fracaso.

A nivel autonómico Izquierda Unida tampoco ha tenido buenos resultados. La coalición queda en manos de sus únicos dos diputados, Angela Vallina, cuyo concejo, Castrillón donde fue alcaldesa, pasa a manos del PP, y de Ovidio Zapico. Creo que IU lleva tiempo cavando sus propia tumba si bien en las elecciones municipales de ayer mantuvo su poderío municipal en los concejos del valle del Caudal, con la excepción de Aller y de Ribera de Arriba, donde el titular de Mieres Anibal Vázquez simplemente arrasó, al igual que en Riosa, Morcín y Lena.
Otra mayoría absoluta se ha dado en Noreña. La alcaldesa Amparo Antuña, que lidera una agrupación independiente de vecinos, logró mayoría absoluta, dándose el caso que por vez primera en cuarenta años el Partido Popular desaparece de la corporación. Y el PSOE vuelve al poder municipal en el carismático concejo de Cudillero desalojando de la alcaldía al popular Ignacio Escribano, el nieto del general Sabino Fernández Campo. Los socialistas no ostentaban la mayoría en este ayuntamiento desde los tiempos del veterano Francisco González "Quico".

Fragmentación y pactos, es lo que hay, pero también amplia renovación que las administraciones asturianas necesitan con urgencia savia nueva y mejores iniciativas.

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